Descubriendo misterios de Toledo

En un paraje lleno de encanto se encuentra el Monasterio de Santo Domingo el Real, convento de clausura que guarda en su interior una parte importante de nuestra historia. Nos situamos en el siglo XIV, el rey Pedro I (para unos el justiciero y para otros el cruel) y su hermanastro Enrique uno de los hijos de Leonor de Guzmán, amante de su padre Alfonso XI, se encuentran enfrascados en una cruel guerra .

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Vista general de Toledo.

Como consecuencia de la disputa dinástica, Enrique mata a su hermanastro en Montiel (Ciudad Real) proclamándose primer rey de los Trastamara , con el nombre de Enrique II, poniendo fin a la dinastía de Borgoña que había reinado mas de dos siglos .

Los hijos varones, del rey muerto sufren las peores consecuencias; Diego estuvo preso casi toda su vida en el Castillo de Curiel (ver noticia Memoria Mágica 17/02/14 ) , Sancho es encarcelado en la fortaleza de Toro donde murió según las crónicas de una pulmonía a los siete años de edad, Juan hijo de otra relación es recluido en el castillo de Soria prácticamente hasta el final de sus días , así todos serán controlados y anulados, ante futuras intenciones de ellos o de sus partidarios, de reclamar la corona como herederos.

María de Castilla hermanastra y priora de Santo Domingo hizo llevar, en el siglo XV, a casi todos los descendientes fallecidos de su padre el rey a enterrar en este convento , entre ellos en un lugar preferente es sepultados el joven Sancho.

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Monasterio Santo Domingo el Real.

Con motivo de unas obras de restauración del retablo, en el año 2006, donde se encontraban los resto , por cierto muy bien conservados, de este descendiente real, se procedió al análisis del cadáver , con el fin de aclarar la duda histórica sobre el verdadero hecho que provoco su fallecimiento; Se llegó a la conclusión que este infante , no fue envenenado, sino que su muerte a temprana edad se debió a causas naturales derivadas de una infección pulmonar. La investigación fue coordinada por el Doctor Miguel Botella de la Universidad de Granada junto con un equipo de prestigiosos científicos de diferentes universidades, provistos con las ultimas tecnologías.

Curiosamente las monjas de clausura le han denominado cariñosamente “Sanchito” , a lo largo de estos más de 600 años que descansa en el Monasterio. Toledo como tantos lugares de nuestra geografía vuelven a sacar a la luz nuestras huellas mágicas de un rico pasado.