Belleza y simbolismo en La Cartuja de Miraflores (Burgos)

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Muy cerca de Burgos se encuentra La Cartuja de Miraflores, el impresionante conjunto patrimonial es de gran valor histórico y artístico. Su origen estuvo en un pabellón real construido por Enrique III ,conocido como “el doliente”. El edificio fue palacio de caza y residencia temporal de dos reyes de España: Enrique III y su hijo Juan II.

En 1442 el palacio por orden de Juan II se convirtió en templo, siendo tras un incendio en 1452 cuando se inició la Cartuja que fue encomendada a los monjes, la construcción es una obra Gótica planeada por Juan de Colonia y finalizada por su hijo Simón, arquitecto de la Catedral de Burgos. La reina Isabel es la benefactora del paraje encargando los sepulcros de sus padres y hermano además del retablo en la Iglesia.

Para hacernos una idea del simbolismo, nos adentramos en la iglesia de la Cartuja,su estructura sorprende con sus contrafuertes, pináculos y agujas y supone un punto de encuentro de la magnitud artística y del significado político y religioso.

Tras entrar por la galería principal encontramos la fachada de la iglesia con puerta ojival, en el tímpano sol y la luna y presidida por una piedad, a la que acompañan a los lados, los escudos de Castilla y León y un blasón con banda engolada de Juan II. La estructura es de un templo cartujo con atrio y una sola nave. El atrio con bóveda de crucería con arcos que forman estrella de cuatro puntas.

La construcción es de nave única muy alargada, para dar espacio a los tres tramos propios de los santuarios cartujos, con una simbología muy especial pues la vida monástica de hermanos y padres se hacía por separado. La iluminación del interior tiene su base en grandes ventanales ojivales con unas ricas vidrieras traidas de Flandes, que se manifiestan como otras de las maravillas del paraje.

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Centrándonos en el recorrido interior, la zona más cercana estaba reservada para los seglares donde se puede ver un tríptico flamenco de gran valor, seguidamente y separado por una reja se encuentra el espacio intermedio que era para hermanos, también llamados conversos o legos, destaca la sillería como obra realizada en 1558 por Simón de Bueras y pasamos a la última estancia separada de la anterior por altares barrocos, situándose el paso reservado para los padres, también llamados monjes, cruzamos bajo la significativa puerta; “Félix coeli porta”(Feliz puerta del cielo) bajo una inmaculada que representa el paso al presbítero cargado de simbología de cercanía a la divinidad .

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Llegamos a lo más espectacular del lugar sagrado, un espacio dedicado a penitencia y oración con una sillería tallada en nogal y al fondo el presbítero con el retablo y los sepulcros de Juan II, Isabel de Portugal y el infante Alfonso. Los enterramientos fueron realizados por Gil de Siloe entre 1485 y 1493, son de alabastro y de significativa monumentalidad, figuras y escenas alusivas a la muerte y la resurrección en el panteón del rey y en el de la reina imágenes de las siete virtudes, el panteón real tiene una espectacular forma de estrella de ocho puntas.

Recordemos que Juan II y su segunda esposa Isabel de Portugal fueron los padres de la reina católica, Alfonso su hermano fue proclamado rey en la conocida “Farsa de Ávila” en 1465 contra su hermanastro el monarca Enrique IV; Tras el inesperado fallecimiento de Alfonso, Isabel se postuló como heredera de la corona frente a su sobrina Juana hija de Enrique IV. Estos sepulcros fueron encargados tras la guerra civil castellana, después del triunfo en la sucesión de la corona castellana, con lo que podemos también añadir un significado político.

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Para finalizar vemos el retablo, construido en pino para la estructura y nogal para las esculturas, donde la maestría de su autor Gil de Siloe logró plasmar uno de los más significativos altares en vistosidad de la Europa del siglo XV. Su excepcionalidad da lugar a toda una variedad y profusión de alusiones y representaciones; Así por citar algún detalle, en el cuerpo superior un gran círculo representa la hostia rodeada de ángeles y en el centro la crucifixión. El cuerpo bajo encarna a Juan II orando y protegido por Santiago y justo encima el escudo de Castilla, al otro lado Isabel de Portugal protegida por Santa Isabel y encima el escudo de Castilla y Portugal.

La profusión de detalles en este retablo, con diferentes personajes y hechos religiosos, son dignos de admiración y suponen, por parte del maestro Gil de Siloe, una gran imaginación y creatividad para dar cuerpo a tan metafórico altar.

La Cartuja de Miraflores fue declarada Monumento Nacional en 1923.

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