Estaba situada «la casa de Tócame Roque» en Madrid, entre las calles Barquillo y Bailen y cerraba la salida de ambas vías a la calle Fernando VI. Entre los siglo XVIII y mitad del XIX era una corrala con varios patios y muchas viviendas donde se instalaban además herreros en los bajos.
Esta casa fue una herencia de dos hermanos, Juan y Roque, que no se ponían de acuerdo en nada, y menos en la propiedad del edificio, ambos hermanos discutían de manera constante sobre quien era el dueño unido a las tumultuosas riñas del vecindario que se negaba a pagar los alquileres a los caseros.

Debido a que el testamento no estaba bien redactado se enzarzaban los herederos en múltiples disputas, diciendo Juan a Roque “Tócame, Roque” y Roque contestaba “La casa tócame a mi, Juan “ y como las discrepancias duraron muchos años, la vivienda se quedo con el nombre de “Tócame Roque”.
Todos estos sucesos quedaron en la memoria y pertenecen al ingenio popular de ese tiempo, convirtiéndose en un referente y un dicho que se hizo habitual “esto es como la casa de tócame Roque”, precisamente cuando alguien quería referirse a un lugar donde hay muchas peleas y jaleos.
El ingenioso dramaturgo Don Ramón de la Cruz, entre otros, dedicó una de sus famosas obras, al más puro estilo jocoso, a estos hechos con el titulo “La Petra y la Juana o el buen casero prudente o La casa de Tócame Roque”. Es también curiosa y significativa la opinión del escritor Mesonero Romanos, que decía que D. Ramón de la Cruz presentaba en sus sainetes “una de esas casas que existen en Madrid donde vivían familias de diversa condición y semblanza, y que suelen dar quehacer a los alguaciles y caseros, y prestar argumento de sus cuadros a pintores y poetas”.

Según el diccionario, se denomina casa de tócame Roque a “aquellas en que reina la confusión y hay con frecuencia alborotos y riñas”.
Muchos años después el ayuntamiento ordeno el derribo de la misma, con al interés municipal de abrir la calle Barquillo a la perpendicular Fernando VI, siendo finalmente derruida en 1850 no sin antes pasar todo tipo de conflictos, tan típicos de este inmueble, por parte de los más de ochenta residentes.
