Un valioso diplomático en la historia de España: Diego de Saavedra

La memoria de Diego de Saavedra Fajardo nacido en Algezares (Murcia) en 1584, es la de un personaje hábil e ingenioso creador literario y un pensador político involucrado en una época complicada de la Historia de España. Cuando comienza el final en Europa de la influencia hispana, Saavedra siempre atribuirá este declive del poderío a razones geoestratégicas, aplicando la cordura política y la razón de estado en sus reflexiones. Era un genial negociador con un proyecto para la dinastía de los Austrias.

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En su pensamiento enmarcado en el siglo XVII analiza tanto el gobierno “de muchos” como “de pocos”. Del primero señala del peligro de tiranías y del de «los pocos» lo censura por dar lugar a la autarquía siempre llena de codicia, ambición y soberbia. El diplomático defiende el equilibrio que representa la monarquía, siendo un innovador al dejar a un lado razones divinas y argumentar exclusivamente la lógica de las ideas.

Representó como negociador a Felipe III y Felipe IV durante treinta y cinco años en Italia, Alemania y Suiza, en pleno declive del dominio político de los Austrias. Tras unos años en Nápoles y Sicilia es nombrado embajador en Roma en 1631, posteriormente marcha a Baviera en 1633, territorio en el eje de las disputas ideológicas más encarnizadas en la Guerra de los Treinta Años y donde despliega una importante labor táctica.

La actividad de este diplomático se intensifica en lo que es la parte más dura de su carrera con la declaración de guerra de Francia, gobernada por el cardenal Richelieu quien inició hostilidades contra la corona española en 1635, hasta 1648 se suceden los períodos bélicos con varios intentos de solución en los cuales intervino Saavedra procurando defender los intereses de España como ministro plenipotenciario en el congreso de paz de Westfalia, participando activamente en las sesiones donde se firma la independencia de los Países Bajos.

Saavedra tuvo que lidiar como testigo de una de las etapas más duras de la historia de España, el de la pérdida no solo de posesiones territoriales, sino de la hegemonía en Europa Testimonio de esos años son algunos escritos políticos que realizo con mucha sátira como Locuras de Europa y otros.

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Francia (país al que Saavedra dedica sus más encendidas disputas) se erige como triunfador de guerra y liderada por el cardenal Mazarino que fuerza la situacion hasta desembocar en el Tratado de los Pirineos(1658) con el apoyo de Inglaterra.

Aunque Mazarino es el gobernante, la regente del país galo era Ana de Austria (nacida en Valladolid en 1601, hermana de Felipe IV, viuda del monarca francés y madre del futuro «rey sol»). Resaltar en este contexto de crisis la habilidad estratégica de Saavedra que procuro una alianza con Suecia frente a los galos, llegando a proyectar la boda de Felipe IV con Cristina de Suecia, algo que nunca pudo materializarse.

Diego de Saavedra, como pensador, fue partidario de un imperio mediterráneo en lugar de un imperialismo universal, siempre defendió la articulación de la monarquía de los Austrias españoles resaltando la importancia del triángulo España-África-Italia, enmarcada ademas en una vocación europea de convivencia. Igualmente en su pensamiento rechazó la guerra, afirmando que el príncipe siempre debe buscar la paz en sus dominios, y que en ella reside la grandeza del soberano.

La faceta literaria del embajador cuenta con curiosas obras como son ; Republica literaria, Corona gótica (escrita en plena negociación con los suecos) pero destaca especialmente la conocida como “ Cien empresas” cuyo destinatario era el hijo de Felipe IV, el príncipe de Asturias, Baltasar Carlos, representado a caballo en la famosa obra de Velásquez, el propósito de Diego de Saavedra era componer una guía para la adecuada formación política de un príncipe cristiano

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El príncipe Baltasar Carlos pintado por Velásquez.

Aprovechamos, como dato anecdótico, esta crónica para comentar que Baltasar Carlos, fue prometido con su prima Mariana de Austria, tras el fallecimiento del príncipe, su padre Felipe IV (que estaba viudo) contraería matrimonio con Mariana de Austria (su sobrina) y de aquí nacería Carlos II llamado el hechizado, último monarca de esta dinastía, sin descendencia, volviendo a dar inicio a otro periodo de inestabilidad marcado por la guerra de sucesión que con el triunfo de Felipe V daría comienzo la dinastía borbónica en España.

Diego Saavedra Fajardo falleció en Madrid en 1648,en el convento de los Agustinos Recoletos, hoy el paraje lo ocupa el edificio de la Biblioteca Nacional.Podemos afirmar que fue un hombre de espíritu de paz , conciliador, moderno y avanzado, su actividad siempre estuvo vinculada al desarrollo social en una España decadente en lo político y en lo económico, pero de un gran brillo en lo artístico y en lo literario en pleno desarrollo del Siglo de Oro.

Finalizamos con dos citas de su obra literaria y en recuerdo de este insigne personaje de nuestra memoria:“Con la buena educación es el hombre una criatura celestial y divina, y sin ella el más feroz de todos los animales” y por último “No esta la felicidad en vivir, sino en saber vivir”.

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Lugar donde falleció el diplomático, hoy sede Biblioteca Nacional.