Una tumba misteriosa y un claustro rebosante de simbología en Santillana del Mar

Santillana del Mar (Cantabria) guarda en su colegiata de Santa Juliana un conjunto repleto de historia mágica.

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Colegiata de Santillana del Mar, declarada Monumento Nacional en 1889.

En un sarcófago situado en un lugar privilegiado de la iglesia y junto a la sacristía aparece la siguiente inscripción: “Viví feliz con mi esposa y mi padre el rey. Convertido en cenizas espero que el tiempo pase en esta tumba. Te darás cuenta que la abundancia de riquezas ha desaparecido en mi, por no haber podido vencer a la muerte”.

Esta sepultura fue atribuida durante mucho tiempo a una persona noble, las investigaciones han determinado que se trata de un infante, aunque hoy el misterio perdura pues nadie ha sido capaz de descubrir quien fue el personaje que allí reposa.

A continuación situándonos en el claustro hacemos un recorrido por las tres naves originales; Oeste, norte y sur levantadas en el siglo XII, nos vamos encontrando diferentes capiteles cargados de simbolismo que constituyen una síntesis de los principales motivos decorativos del románico.

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Misteriosa tumba de un infante.

Desde el capitel referente a Adán y Eva en el paraíso y en el centro el árbol, pasando por la escena de una una alegoría al exorcismo en el siglo XI , seguidamente otro anuncia al buen pastor que nunca abandona a sus ovejas, tampoco puede faltar la lucha entre el bien y el mal ,representado por el guerrero que mata al dragón.

En este atrio algunos animales son objeto de expresión, como el perro que encarna la fidelidad, el mono que alude a la trampa y la mentira, los gatos también están presentes en otro remate personificando la nocturnidad.

Otras imágenes que aparecen como serpientes, dragones, centauro tienen un contenido llamativo. La serpiente es uno de los símbolos del pecado, en la iconografía cristiana, los dragones, en el románico suelen presentar más la forma de una serpiente con garras, insinúan lo demoníaco como enemigo del hombre, y finalmente el centauro con un arco y flecha, sugiere la brutalidad y la lujuria.

Otros aspectos de esta galería conllevan expresiones como el roble que evoca el lugar donde se celebran los concejos y la participación vecinal, otro chapitel teatralizara los vicios y las virtudes como la lujuria, gula y la maternidad.

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Tumba de Santa Juliana a quien la villa debe su nombre.

En la última nave observaremos la figuración artística a la eternidad significada con motivos entrelazados y no podemos olvidar, por ultimo, aquella imagen que nos llevara hacia la representación del peso de las almas, símbolo de la condenación o la salvación.

Resaltar en este claustro la capilla mandada realizar por la madre del I Marqués de Santillana, cuyo título fue concedido por Juan II de Castilla para premiar los servicios de este noble en la batalla de Olmedo. Por otro lado una abundante colección de sepulturas situadas en los pasillos proceden del jardín central que fue cementerio de abades y personas nobles.

La primera denominación de Santillana fue Planes( sitio despejado entre montañas) tiene mucho que ver con la conquista romana, posteriormente en el siglo IX, un grupo de monjes llevaron consigo las reliquias de una mártir llamada Juliana, dando lugar a la villa que tomó el nombre del conjunto religioso fundado en honor a Sancta Luliana del que se deriva la actual Santillana.

No podemos olvidar que muy cerca de este claustro se encuentran una de las grandes joyas de la humanidad como son las famosas cuevas de Altamira, que fueron el primer lugar del mundo donde se encontraron muestras de arte rupestre del paleolítico y declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

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Claustro y pasillo lateral con sarcófagos rescatados del jardín central.

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Capiteles simbólicos.